Estas mollejas de pollo Campollo se cocinan a fuego lento, con su buen guiso, cebolla, tomate y ese toque de especias que huele a casa y a olla bien puesta.
Es un plato rendidor y sabroso, ideal para el almuerzo familiar, para acompañar con arroz blanco y no dejar ni gota de salsa. Porque en el barrio, cuando algo se cocina bien, se saborea. Y con Campollo, el sabor sale como tiene que salir.